• Fernanda

Normalizar y menos dramatizar

Actualizado: 13 de ago de 2019

Hemos aprendido como especie y sobre todo cuando éramos niños, que hacía falta llamar la atención para poder alcanzar ciertas cosas o bien como suelen decir: "quien no llora no mama". Ese dicho tiene mucha razón y se puede aplicar en várias etapas de la vida, pero a veces no funciona y nos damos cuenta que no es inteligente y tampoco sostenible a lo largo de la vida.


Este texto tiene como objetivo invitarte a hacer una reflexión sobre las interpretaciones dramáticas que hacemos de algunos hechos de la vida, que si los reflexionamos con tranquilamente y con una mirada en perspectiva, no se trata de algo tan complejo o "difícil" como los habíamos etiquetado al principio.


En la vida es muy común que nos ocurran cosas que nos suponen un gran reto y muchas veces que nos hacen dudar de nuestras capacidades, suerte y sobre todo de nosotros mismos.


Desde mi experiencia personal y profesional me he dado cuenta de que estos momentos y personas que aparecen en nuestra vida y que los consideramos "difíciles", son nuestros grandes maestros. Nos permiten afrontar ciertos miedos, tristezas, incertidumbre y hasta esas heridas que por algún motivo u otro, aún siguen ahí abiertas.


Lo que pasa en nuestra vida viene a confirmar lo que tenemos dentro y a desafiar una carencia interna.


Ejemplos de situaciones que si no las resolvemos con nuevas actitudes y otro "enfoque", suelen repetirse durante mucho tiempo:

  • Cuanto más miedo tengas de algo, la vida se encargará de ponerte a prueba para que lo superes;

  • Si te cuesta priorizar o darte prioridad en tu vida, te llegarán circunstancias y/o personas que te recordarán eso;

  • Si poner límites a los demás y/o a ti mismo te supone un gran reto, aquí también tendrás muchas oportunidades para entrenarte y superarte a ti mismo;

  • Por increíble que parezca, normalmente las personas con las que se te hace más difícil lidiar tienen perfiles muy parecido y suelen tener más influencia, social o personal que tú: un jefe, un familiar, una pareja...

Cuando interpretamos las situaciones como "complicadas, difíciles o imposibles", automáticamente las etiquetamos como situaciones "dramáticas", como un problema "costoso" de superar y que encima requiere de un gran esfuerzo y a veces muchas lágrimas.

Posiblemente ya has llegado a la conclusión que: "si lo que me ocurre es lo que es, pues entonces es normal que lo vea así de dramático".


Considerar un momento más o menos complicado, no quiere decir que tienes que auto engañarte y no poner la atención que se merece, a lo que me refiero es que hay una gran diferencia entre analizar una situación, considerándola como "difícil" y otra cosa es hacer de la misma un mundo de complicaciones, porque en vez de proporcionarte un análisis te provoca una parálisis, frente a los miedos y a lo que quieres evitar.


Eso es dramatizar, convertir una lluvia en tempestad, con huracán incluido.

Analizar un momento determinado requiere pausa, introspección y ganas de no volver a atascarse en el mismo punto una y otra vez.


Considerar una ocasión como un reto y buscar la normalización del mismo, te ayudará a bajar la emoción negativa que normalmente se engancha en momentos etiquetados como complejos.


La normalización es llegar a la conclusión que algunos momentos considerados desfavorables, están en nuestro camino para que crezcamos como seres humanos y punto, sin juzgarlo, sin decir que son un producto de la mala suerte y bla bla bla... Además, es aceptar que hay ciertos casos en los que es normal que surjan, pues está en el ciclo normal de la vida o bien porque nos hemos dejados llevar por la misma, sin actuar frente a nuestras inquietudes y como un efecto "bumerán": todo va y todo vuelve.


Si aún así te resulta "duro" dejar de categorizar las situaciones como "dramáticas", "complicadas" y "muy difíciles", lo que te recomendaría es ponerte un límite, una duración determinada en esa "parálisis". Dicho en otras palabras, determinar hasta donde quieres seguir con ese pensamiento y empezar a actuar de una manera más fluida y que de verdad te aporte energía para sentirte mejor.


Muchas veces no podemos elegir entre "sufrir o no sufrir un golpe" de la vida, pero vivir cada momento de esos en sufrimiento es totalmente OPCIONAL.


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