• Fernanda

MindFit - Entrena tu mente

Actualizado: jun 28

Desde hace siglos, muchas líneas de estudio, desde la filosofía, pasando por la biología hasta la neurociencia, han dedicado mucho esfuerzo a entender el funcionamiento de la mente humana. Esta gran herramienta que nos sorprende siempre, para bien y para no tan bien.

Desde su función más primitiva que nos permite sobrevivir y reproducirnos, hasta las dimensiones más innovadoras y geniales, la mente humana nos demuestra constantemente su potencia e independencia. Aunque queramos dominarla para que funcione bajo nuestro deseo, parece que a veces tiene vida propia y según cómo esté, tomará una u otra decisión.

El hecho que exista la percepción que la mente tenga una faceta “independiente”, parece que se trata de una persona externa, fuera de uno(a) mismo(a); pero no es cierto, todo está en un mismo “pack”. La mente y el cuerpo es un todo y mantener un cierto equilibrio entre ambos, puede parecer un reto interesante.

Muchas son las influencias que impactan la mente: emociones, estrés, enfermedades, alimentación, información, ejercicio físico, entre otras.

Desde que nacemos, llevamos “instaladas” por defecto una serie de capacidades intelectuales increíbles y depende sólo de ti sacar el mejor provecho de esta gran ventaja que nos hace una especie muy fuerte.

Pero la mente por sí sola no puede hacer todo el trabajo. Es una herramienta altamente sofisticada, que sigue aprendiendo en todas las fases de la vida y depende de nuestra consciencia activa, para alcanzar su mejor nivel y versión.

Como todo en esta vida, cualquier herramienta, sofisticada o no, si se utiliza para fines distintos para los que fue construida, puede distorsionar su objetivo y ser muy destructiva.

¿Con qué propósito estás usando tu mente?

¿Sueles usarla a tu favor o en tu contra?

¿Cómo alimentas tu mente?

¿Cómo gestionas la eficiencia de tu mente?



El cerebro humano es entorno al 2-3 % de nuestro peso corporal y sin embargo gasta entorno al 20% de oxígeno de nuestro cuerpo y cerca del 50 % de la glucosa.

Fuente: https://www.muyinteresante.es/ciencia/video/neurocosas-capitulo-12-cuanta-energia-consume-el-cerebro-humano

Y si yo te dijera que, ante situaciones inestables y momentos difíciles, una mente equilibrada y calmada puede ser tu fortaleza ¿Me lo creerías?

Una pequeña encuesta. ¿Hasta qué punto te identificas con estas frases?:

  • No consigo estar quieto(a). Tengo que estar en constante movimiento

  • No soy capaz de disfrutar de un momento sin que tenga nada para hacer

  • Cuando estoy en silencio, escucho mis pensamientos y son constantes

  • El silencio me molesta

  • Encadeno unas actividades con otras. Eso me hace sentir más productivo(a)

  • 24 horas del día no es suficiente. Tengo muchas cosas para hacer

  • Sueño con lo que tengo que hacer

  • Me cuesta concentrarme. Las distracciones pueden conmigo.

  • Me cuesta terminar las cosas. Me gustaría ser más constante en mis proyectos e/o ideas.

Si te identificas con la mayor parte de ellas, estas pueden ser las posibles consecuencias psicológicas:

  • Tu mente es reactiva a las situaciones. Te cuesta elegir a qué reaccionar. Te involucras emocionalmente a los acontecimientos, sean ellos tuyos o externos. Cuando menos te esperas, te encuentras en “batallas” que no son tuyas.

  • Tu mente está sobre estimulada, posiblemente cansada y repercutiendo en el físico

  • Te cuesta ser creativo(a). A veces te sientes superado(a) por las situaciones y bloqueado(a) cuando las mismas te exigen innovación y salir de tu zona de confort.

  • Tu percepción de la vida es más estresante que divertida

Como todos los músculos del cuerpo, la mente si está constantemente estimulada, se cansa y se bloquea, hasta tal punto de producir “apagones” intencionales para volver a un estado más natural.

El estado natural y original de la mente es estar en calma.

Todo lo que huye de su estado natural durante mucho tiempo provoca un malestar físico y mental.

Cuando vayas a entrenar tu cuerpo para tenerlo más sano y/o atractivo, acuérdate de que la mente también lo necesita. Entrenar la mente no se corresponde solamente al aprendizaje convencional. Entender y mejorar su funcionamiento es crear la capacidad de tranquilizarla y observar los pensamientos desde una visión amigable, sin juzgarlos y sin identificarse con ellos.

Un gran mal que nos hacemos constantemente y es un factor que nos predispone a problemas mentales, es la identificación con lo que pensamos, lo que hacemos o bien lo que sentimos. Entrenar la mente para saber observar de manera neutral todo lo que nos ocurre, dentro y fuera, es expandir nuestra consciencia sobre nosotros(as) mismos(as). No somos nada y a la vez somos todo.


Sin una mente sana, ¿cómo crees que vas a hacer real y tangible tus objetivos y sueños? Una mente desequilibrada y empoderada por el EGO, hace que los resultados de nuestras acciones casi siempre nos desagraden.

En momentos de crisis interna o externa, la mente juega un papel fundamental en la salud mental.

¿Quién no se ha sentido impactado emocional y físicamente en esta crisis de la pandemia del coronavirus? Creo que la mayoría de nosotros(as). Pero la clave es el ¿cómo te ha impactado?

Usar la mente como herramienta para sentirse equilibrado en medio de tanto caos, es como tener una “carta en la manga”, que todos la tenemos disponible, pero muy pocos la utilizan. Ahora más que nunca es necesario crear el hábito de tener nuestra mente a nuestro lado, ayudándonos para que podamos ayudar a otros.

Ojo, tener una mente calma no significa que no te importe lo que pase en tu exterior. Una mente serena te permite mantener tu nivel de energía física y mental equilibrados, favorece positivamente tu sistema inmunitario y desarrolla tu creatividad en la elaboración de nuevas posibilidades y/o mejoras en un escenario tan vulnerable, incierto, cambiante y ambiguo.

Grandes ideas siempre nos ocurren y tener una mente equilibrada te permite captarlas y hacer tangible grandes proyectos.

¿Cómo puedes ayudar al mundo y a otras personas?

Al margen de todas las acciones sociales que puedes hacer, el punto de partida, en mi opinión es en primer lugar cuidarse. Si tú no estás bien, es muy posible que no puedas ayudar a nadie ni a nada.

Tu bienestar ayuda al mundo y a las personas más cercanas.

El psicólogo Viktor Frankl, autor del libro “El hombre en busca de sentido”, decía que entre el ESTÍMULO y la RESPUESTA, hay un espacio. Este espacio representa tu libertad de elección de cómo deseas reaccionar frente a distintas situaciones, o dicho en otras palabras, eliges conscientemente lo que te conviene más en cada momento.

El origen de la libertad reside dentro de ti. Cuando la sensación de falta de libertad “golpee a tu puerta”, analiza como estás reaccionando delante de los acontecimientos y si realmente eres coherente entre tus comportamientos y lo que te hace feliz.


¿Hasta qué punto no estás dejándote llevar por el caos y sentimientos ajenos?

¿Estás siendo empático o simpático?

La otra clave de este proceso de “succión emocional” que situaciones de mucho estrés y un futuro incierto nos avocan, es que muchas veces en vez de ser empáticos, somos simpáticos.

Una de las reglas básicas de la empatía es el no alineamiento emocional con la situación o la persona. Si te pones al mismo nivel de desesperación, tristeza, rabia, rencor, angustia y sufrimiento, solamente puedes ofrecer tu simpatía, es decir, ofrecer los mismos sentimientos que está sintiendo la otra persona. En vez de restar emociones desagradables, sumas aún más tensión emocional y al final, no aportas ninguna ayuda.

Solamente puedes ayudar si estás a un nivel más alto de energía y bienestar, sino es como si tiraras una cuerda para rescatar a alguien que está delante de ti.

¿Cómo puedes entrenar tu mente?

Ya te adelanto que es un ejercicio constante. El efecto placentero y sostenible en el tiempo viene con la práctica.

Como en la practica de un ejercicio físico, comenzar a hacerlo puede ser el punto más retador.

Para tener una mente más equilibrada, creo que hay 2 factores fundamentales:

  • Autoconocerse. Como en la vida misma, antes de interactuar a fondo con una nueva persona, lo ideal es preguntar acerca de quién es. Como mínimo en esta vida, podrías conocerte, ¿no te parece lógico?

  • Potenciar el estado natural de la mente. Cuando sabes interactuar conscientemente con tu mente, activas lo que se llama en psicología la “Meta cognición”, que es la consciencia de la conciencia. Eres capaz de darte cuenta que eres consciente y de observar sin involucrarte emocionalmente en tus propios pensamientos y emociones. La consciencia que asiste la mente y la tranquiliza, éste es nuestro 7º sentido.


1-) Autoconocerse: ¿por dónde empezar?

Cada persona sabe lo que le proporciona bienestar mental. Si tú aún no lo sabes, estás delante de una oportunidad de oro. Contesta a las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué actividades, que dependan 100% de ti, te dan placer y bienestar?

  2. ¿Qué tipo de comida y bebida más te gustan?

  3. ¿Qué tema de conversación te reporta bienestar físico y mental?

Una vez que las tengas contestadas, pon en acción todas ellas. Escribe en tu agenda, en tu móvil, en tu recordatorio que estas son las actividades mínimas que vas a cumplir al cabo de, por ejemplo, 21 días.

Asumir un compromiso de crear nuevos hábitos o reforzar hábitos sanos ya existentes, es de extrema importancia para mantener tu mente saludable.

2-) Potenciar el estado natural de la mente: Cultiva la calma y la quietud

Empieza por buscar un momento que sea solamente tuyo, puede ser cualquiera, en la ducha, en el cuarto de baño, antes de dormir o bien antes de levantarte de la cama. Cierra tus ojos y haz como si tuvieras un “escáner corporal” y desde la atención plena de tu mente, chequea dónde sientes más dolores, cargas musculares o bien presiones. Una vez identificado, pon las manos encima y respira profundamente y despacio 5 veces. Imagina que en la espiración, eliminas toda la tensión acumulada en estas partes identificadas y que estas se escurren a través de tus pies.

Cada vez que sientas malestar, utiliza el ejercicio anterior del “escáner corporal” a través de la atención plena, para disminuir esta sensación. Como mínimo vas a oxigenar tu mente y cuerpo y como resultado inmediato, no está nada mal.

Una de las grandes herramientas que tenemos para activar nuestra consciencia es la meditación y el mindfullness. Actualmente hay muchas aplicaciones de móvil disponibles con su modalidad gratuita y de pago, que facilitan el entrenamiento mental. Yo utilizo una que se llama “Lojong”, pero tu puedes encontrar la que mejor se adapte a ti. Esta actividad no me lleva más de 15 minutos al día y los resultados son muy interesantes.

Desde que empecé a hacer estos ejercicios me siento más creativa, más coherente con lo que realmente me gusta y más equilibrada a nivel emocional.

Ahora te toca a ti, ¿cómo deseas entrenar a tu mente?


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