• Fernanda

Insatisfacción Constante

Actualizado: 3 de sep de 2019

¿Qué hay por detrás de la insatisfacción constante?

¿Por qué hay momentos en la vida en que nada nos satisface?


La insatisfacción está totalmente relacionada con aceptar y aceptarse, con el autoconomiento, con el ritmo de vida actual y con el valor que damos a lo que ya tenemos entre manos.

Bienvenido(a) a una reflexión que te hará recordar algunos momentos de tu vida y a lo mejor, encontrarás las razones por las cuales una persona puede llegar a quejarse de todo y/o de todos.


Normalmente, cuando no nos damos lo que queremos, reclamamos (de manera explícita o implícita) y en vez de buscar la manera de satisfacernos, vamos en busca de los culpables de esa situación que suelen ser las personas más cercanas. Es como si reviviéramos nuestra fase de niño(a), entrásemos en el “corto circuito” de la rabieta infantil y de repente nos transformásemos en un adolescente cabreado(a) con el mundo, echando la culpa a los demás o a la vida misma.

Cuando una persona está en “corto circuito”, lo mejor es tranquilizarse primero. Es necesario salir primero del momento que llamo de “estrangulamiento emocional”.

Una vez que se está en un estado emocional estable, las primeras preguntas que podríamos hacernos son:

  • ¿Qué me falta? ¿Qué echo de menos?

Luego:

  • ¿Puedo conseguirlo?  Sí, ¿cómo?  No, ¿cómo podría satisfacerme de otra manera?

El objetivo de este momento es entender cual es la causa de la insatisfacción y hacerse responsable de ella.

La insatisfacción viene desde los diferentes momentos, algunos de ellos son:

  • Cuando no llega lo que queremos;

  • Cuando llega lo que queremos, pero cuando llega ya no lo queremos más;

  • Cuando lo que pensábamos que queríamos era excelente, ya no nos complace más;

  • Cuando ni siquiera sabemos lo que queremos.

El ser humano tiende a ser muy complicado :-)

Dentro de lo extraño que podemos ser, es muy normal sentir y pensar todo eso.


Todos los inputs que tenemos hoy en día hacen que nos dispersemos mucho y además no nos permiten reflexionar. Todo lo queremos para ayer.


En toda esa insatisfacción constante hay que tener en cuenta el momento actual de necesidad de inmediatez que vivimos.

  • Todo en un “click”;

  • La paciencia es un artilugio casi en extinción;

  • La tolerancia a la espera y a la frustración es casi un “bicho raro”.

El ritmo que nos impone la vida actual, nos está llevando a un estrés nocivo.


Necesitamos darnos cuenta de que parte de esas frustraciones constantes vienen de la necesidad de inmediatez impuesta.

La vida pausada, con sus tiempos y fases va perdiendo su valor. La rapidez en muchas cosas es más apreciado y encima valorado como “brillante”.


Como todo en la vida, es necesario encontrar el equilibrio.


¿Cómo darse cuenta de que entraste en el "bucle de la insatisfacción constante"?

Estas son algunas de las situaciones de "bucle de insatisfacción" que pude apreciar en mi vida, en conversaciones con amigos, familiares y clientes:

  • Cuando no ves sentido ni mejora en tu rutina;

  • Cuando tu diálogo y pensamientos se centran en lo que está mal en tu vida y tampoco tienes ganas de mejorar algo;

  • Cuando quieres mejorar constantemente todo. Nada está bien. Nada es suficiente;

  • Nada te complace, aunque lo mejores tú mismo;

  • Te aburres constantemente;

  • Tienes la sensación de que todos los días son iguales.

Estar satisfecho con lo que haces y lo que eres, pasa obligatoriamente por aceptar la situación que vives y aceptarte por completo (en los defectos y las virtudes).

Como comenté en mi texto (aceptar y aceptarse – clique aquí para leerlo): “aceptar no es resignarse”.

Puedes mejorar todo que es mejorable. El problema está cuando nada de lo que hagas te complace. Esa es una clara señal de algo más profundo. La sensación de satisfacción es interna y no tiene nada que ver con lo de fuera. No tiene nada que ver con tu trabajo, tu pareja, tu familia, tu dinero, etc.


Mientras una persona no se acepte por completo y no asuma la responsabilidad de hacerse feliz, sin depender de nadie y de nada, nunca encontrará su plenitud de felicidad y satisfacción con la vida.

Te invito a que hagas un ejercicio muy interesante que te permitirá ser más consciente sobre este tema.

Es un ejercicio de “auto escucha activa” que puedes hacerlo en tus próximas conversaciones con amigos y/o familiares. Consiste en hacerte "autopreguntas", siempre que te quejes de algo o alguien en dos situaciones distintas:

  • cuando tu queja hace referencia a tu vida;

  • cuando tu queja hace referencia a la vida y comportamiento de otras personas.

  1. Cuando reclames sobre ti mismo o tu vida:

     Reflexiona: ¿en qué no estas satisfaciéndote lo suficiente?

     Por ejemplo:

  • “No me gusta que mi pareja no me haga caso”. {Autopregunta: ¿en qué no me estoy haciendo caso?}

  • "Nadie me respeta". {Autopregunta: ¿yo me respeto?}

  • "Nadie me quiere". {Autopregunta: ¿yo me quiero?}

  • "Nadie me da una oportunidad, no tengo suerte". {Autopreguntas: ¿Creo en mí? ¿Cuándo fue la última vez que me di una nueva oportunidad? ¿Actúo como una persona de suerte o cómo una víctima?}

  • "Otra vez me pasa lo mismo, nunca salgo ganando, siempre pierdo". {Autopregunta: ¿qué me estoy dando para sentir que estoy ganando algo, sintiéndome bien conmigo mismo?}

2. Cuando reclames sobre la vida y el comportamiento de otras personas:

      Reflexiona: ¿de quién realmente estoy hablando?

¿No serán tus frustraciones e insatisfacciones proyectadas en otra persona?


Siempre que hablamos, hablamos de nosotros mismos.


¿Cómo salir del "bucle de insatisfacción"?

  1. Asume el control de tus voluntades y haz aquello que te sienta bien.

  2. Haz una lista de cosas que te gustan y llévala a cabo como si fuera tu "manual de instrucción".

  3. Ten esa lista siempre a mano y cuando entres en la insatisfacción constante, sal de este espacio y haz aquello que está escrito. Puede ser bailar, escuchar una música determinada, hablar con alguien, etc. Todo vale, siempre y cuando te haga sentir bien.

Cuando haces algo que te gusta, te complaces y vibras en una energía más alta. Atraes a tu vida lo que conecta con esa energía.

Acuérdate de que el la necesidad de inmediatez de todo en la vida nos está llevando a una insatisfacción brutal.

Para, respira y haz lo que te pida el cuerpo.

¡Respeta tu ritmo! Todo tiene su tiempo y su hora.

¡Escúchate más!

¡Obsérvate más!

Acciona tus sentidos y verás que, tomando perspectiva de todo lo que te causa insatisfacción, en realidad la mayoría de ellas es tan insignificante que no merece tanta energía dedicada.


Si te ha gustado la reflexión, compártela con tus amigos en cualquier red social y envíame tu feedback (clique aquí), me va a encantar saber cómo te has sentido.


Y si te ha sido útil esta lectura y quieres investigar un poco más sobre este tema u otros, ponte en contacto conmigo (clique aquí) para saber cómo puedo facilitarte el camino.

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