Madurez emocional

Madurez emocional 

 

¿Cuál es tu edad? 

Y, ¿cuál es tu edad emocional? 

 

En distintas sociedades hay una regla que determina la edad en la cual se asume que hemos alcanzado la mayoría de edad, que se supone que somos responsables de nuestros comportamientos y decisiones. Esta puede ser, según cada cultura, una edad diferente, a veces los 16 años o bien los 18 años. Podríamos llamar ese momento de “madurez de la edad biológica”, que es la que se marca en nuestro carné de identidad. 

Sin embargo, muchas veces no tenemos en cuenta que tenemos dos edades, la edad biológica y la edad emocional. Ambas se desarrollan de manera diferente.

 

La madurez emocional no viene acompañada de nuestra edad biológica. La mayoría de edad emocional llega a través de las enseñanzas de cómo vivimos, gestionamos y aceptamos nuestra propia historia. 

 

Además, nuestra edad emocional está relacionada con nuestro(a) niño(a) interior. 

 

¿Qué es el niño(a) interior?

Es tu esencia, tu versión más espontánea, libre y sincera. Aunque se llame “niño(a)”, puede ser tu YO adolescente o adulto. Lo que va a diferenciar cómo le llames es el momento en el cual le has abandonado. Eso puede haber ocurrido en cualquier momento de tu historia personal y a cualquier edad, debido a acontecimientos que no fueron muy bien “digeridos” y aceptados, y además que produjeron mucha tristeza, rechazo, miedo, culpa, vergüenza, etc.

 

Llegar a la madurez emocional es aceptar tu historia personal, es quererte y hacerte cargo del niño(a) que te acompaña desde que naciste.

Ya te has preguntado, ¿qué te pide y qué reclama tu niño(a) interior?

 

El niño(a) interior suele manifestarse coincidiendo con situaciones tristes, cuando llegamos a un momento de desconcierto tan grande que nos sentimos perdidos(as) y solos(as). Normalmente cuando estamos así tenemos mucha rabia y tristeza (coincidiendo con las emociones del momento del abandono del niño(a) interior) y solemos atribuir esas emociones a algo ajeno a nosotros, culpamos al mundo y a las personas que nos rodean, diciéndoles que no nos entienden y que tenemos la razón de comportarnos así. 

 

Estáte atento(a) a cuando llegue un momento en la vida donde empieces a querer otras cosas, a dar importancia a situaciones que antes ni hacías caso, o dicho de otra manera, cuando ocurra un cambio interno que haga que lo de fuera empiece a no satisfacerte tanto como antes. 

 

Aceptar tu historia personal no es estar de acuerdo con todo lo que te pasó, sino pasar página y decirte que, a partir de ahora tú, el ser adulto y consciente de tu propia felicidad, vas a suplirte todas tus carencias.

 

¿Cómo entrar en contacto con tu niño(a) interior?

Te recomiendo que hagas el siguiente ejercicio:

1-) busca un lugar calmo donde puedas estar tranquilo. Si quieres y te apetece cierra los ojos.

2-) pon las manos sobre el pecho y pregunta a tu niño(a) interior qué quiere, qué le apetece y deja que pensamientos, sentimientos y emociones fluyan por tu mente y cuerpo

3-) una vez escuchado todo lo que te quiere decir, abrázate y dile que a partir de ahora te harás cargo de él/ella. En el caso que no hayas sentido ese contacto con tu niño(a) interior, no te preocupes, poco a poco vas permitiéndole que se comunique contigo. Lo que más importa en ese momento es tu sensación física y emocional en cada ejercicio. 

4-) y para finalizar, como si se tratara de un niño(a) delante tuyo, dile mirándote al espejo que no le pasará nada, que está protegido por ti y que no le faltará nada porque tú le atenderás en todo. 

 

Esa reconciliación con tu niño(a) interior es un paso muy importante en el momento que decides aceptar todo lo que has vivido, es decir, cuando decides llegar a tu madurez emocional. Eso te permitirá liberarte de acontecimientos y emociones que se produjeron en el pasado pero que ahora no toca más vivirlo. Es liberarte de una mochila muy pesada que, consciente o inconscientemente, la estás cargando hasta el momento presente. 

 

Todo lo que has vivido hace parte de lo grande y especial que eres ahora.

 

Entra en armonía con lo que eres y expande toda tu energía de vida hacia tu momento presente. Eso va a equilibrar tu energía y fluirás como nunca en tu vida. 

Tu felicidad emocional solamente depende de ti mismo. 

 

¿Qué edad emocional tienes?

 

Si te ha sido útil esta lectura y sientes que es un buen momento para plantearte una evolución personal, ponte en contacto conmigo para saber cómo puedo ayudarte.

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