El duelo

Ya hace algunos años que experimento diferentes tipos de duelo: unos menos fuertes y otro muy devastador que fue el recién fallecimiento de mi querida mamá; una persona que muchas personas echarán de menos y que seguramente, dejó su huella en todo lo que hizo.

 

Bienvenido(a) a un texto lleno de emociones y reflexiones que van más allá de una pérdida. Van del encuentro con maduración espiritual y de las misiones que tenemos en la vida. Este texto es un homenaje a la persona que me dio la vida, que siempre creyó en mí y que está aún más presente en mi vida. 

 

¿Qué es el duelo? Cuál es su función? Para qué existe?

 

Según el diccionario, puede significar un combate, pero además es un dolor profundo y un pesar que se manifiesta tras la muerte de una persona querida.

 

Según la historia y teorias de Freud, considerado el padre de la psicoanálisis, es muy interesante analizar el cambio de significado que él dio al duelo, antes y después de que él mismo probara en sus propias carnes un dolor tan fuerte como es la muerte de un ser querido; en este caso fue de su hija. En aquella época, él escribió una carta a uno de sus mejores colegas, Ludwig Binswanger: 

“Sabemos que el dolor agudo que sentimos después de una pérdida seguirá su curso, pero también permanecerá inconsolable y nunca encontraremos un sustituto. No importa lo que suceda, no importa lo que hagamos, el dolor siempre está ahí. Y así es como debería ser. Es la única forma de perpetuar un amor que no queremos abandonar”.

 

Cada persona dará un significado a ese momento y todos ellos son reales y verdaderos. 

 

Para mí, el duelo es algo muy doloroso, representa la primera parte de un adiós o un hasta luego (según lo que creas) que no se parece con nada que hemos vivido anteriormente. 

 

Las personas que siguen mis textos, conocen el tipo de reflexión que hago; siempre busco la curiosidad y el aprendizaje de cada momento. No es una cuestión de ser optimista o positiva, sino de mirar el lado que más fortalece y el que me más me hace crecer. Lo interesante en este momento que estoy viviendo es sentir y escuchar el diálogo interno entre mi EGO y mi verdadero SER. 

 

Como ya fue mencionado en otros textos, existe un dialogo interno permanente entre nuestro EGO y nosotros mismos. Durante el duelo no es diferente, el EGO continua interactuándo con nosotros. 

 

La función del EGO es protegernos de los peligros reales e imaginários, siendo 99% de las veces, un peligro irreal. Es por ese motivo que muchas veces sus interacciones nos entorpecen el camino. Seguir dando el “poder” al EGO, no nos permite distinguir entre la realidad y la imaginación. 

 

Y, ¿cómo el EGO actúa durante la fase de duelo?

 

El EGO entiende que el sentir y manifestar el dolor de la pérdida, es la mejor manera de estar en consonancia con el momento y con la persona que se fue. El dolor se convierte en el protagonista del momento y no el hecho en si mismo. Hasta ahí, en mi opinión es normal y saludable, porque estás dando lugar a la manifestación de las emociones que provocan el momento. En este momento, que estás sintiendo todas las emociones, principalmente la tristeza y un vacío inmenso, estás dejando que todo fluya delante de un gran acontecimiento. Sin embargo, el problema es que el EGO no quiere dejar de ser el protagonista y cree que es esencial seguir en la misma intensidad de tristeza. El EGO insiste y te invita a llorar y a permanecer en el dolor más profundo, trayendo consigo imágenes mentales que te atormentan y que hieren aún más. Muchas personas se quedan allí y caen en una depresión muy seria. 

 

Algo que hice muy simple y a la vez muy liberador del estado profundo de tristeza fue, después de un plazo que me he puesto de 7 días tras el fallecimiento de mi mamá, decirme a mi misma que a partir de aquel momento, iba a dejarle a ella marchar y permitirme a mí descansar. Pasar por momentos así hace que veas un abismo emocional muy cerca y a veces eres invitado a quedarte en la profundidad del pozo por mucho tiempo, pensando que así pasarás mejor tu duelo. Sin embargo, descubrí que la tristeza no es el único elemento del duelo. 

Estableciendo tu propio plazo de duelo, por lo menos del primer momento que es más impactante, te permitirá dejar irse la tristeza y dar espacio para otras emociones que también están dentro de esta fase.

 

Aunque no estés llorando, no estés sintiendo un dolor tan grande, no estés pensando en los últimos dias y tampoco lamentándote constantemente, también estás haciendo tu duelo. Acuérdate, durante el duelo no hay solamente emociones tristes. Cada uno tiene su tiempo y es intentando poner límites que tú descubrirás el tuyo. 

 

Hacer el duelo también es recomenzar la vida, es quedarte de pié nuevamente, es resurgir de las cenizas y mirar al futuro sin la presencia física de la persona querida. 

 

Este momento de reflexión y después de un comentario de una amiga, me acordé de un fragmento de la película “El rey león”; cuando Simba pierde su padre. Cuando él vuelve a verle en una “conversación espiritual”, su padre le dice que seguía viviendo y estaba dentro de su hijo. Después de este momento, Simba recomienzó su vida. 

 

Tú que eres mi lector, te acordarás de algo que nombré “el momento crack” (ler el texto), que yo ya había vivido en 2012 a través de una lesión y que fue el inicio de mi autoconocimiento. Después de esta experiencia de pérdida, pude ver a familiares que también llegaron a su “momento crack” y para mí, fue una extensión del mío. Fue el paso inicial de mi percepción de las señales de la vida relacionadas con las misiones que tengo y las razones por las cuales existo. 

 

Toda esta experiencia me ha hecho creer aún más que si tú estás en un estado emocional alineado y adecuado a tus objetivos, aunque pases por acontecimientos adversos, tu camino fluirá, señales llegarán y donde aparentemente no existen oportunidades, tú serás capaz de verlas y aprovecharlas. 

 

Está claro que no estamos preparados para la pérdida de una persona querida. Cuanto más cercano(a) emocionalmente está, más complicado es aceptar la nueva realidad. Llega a ser insano aceptar la muerte, no cabe algo tan absurdo en la cabeza. Sin embargo, todo eso me hizo recordar que, aunque parezca utópico y repetitivo, la vida es extremadamente corta para dedicarnos a aquello que nos causa insatisfacción, que no nos aporta crecimiento personal y tampoco a la evolución de nuestro SER. El paso por aquí es un soplo que si bien aprovechado, se convierte en imortal. 

 

Habrán días peores y otros mejores. Siempre la echaré de menos y seguir SIENDO FELIZ en mi história, hará honor y dará aún más sentido a la vida de mi querida madre. 

 

¡Haz cosas que te hacen feliz!

 

Vive las emociones en toda su magnitud, pero sé consciente de que todo tiene su límite y todo pasa. 

 

Tú puedes desaprender los caminos que te hacen sufrir y aprender a vivir de manera más ligera, siempre basado en el amor propio.

 

¡Tú eres el único(a) responsable de tu felicidad!

 

Si te ha gustado la reflexión, compártela con tus amigos utilizando los botones a continuación y escribe tu feedback más abajo, me va a encantar saber cómo te has sentido. 

 

Y si te ha sido útil esta lectura y quieres investigar un poco más sobre este tema u otros, ponte en contacto conmigo para saber cómo puedo facilitarte el camino. 

Textos anteriores que pueden interesarte:

 

Escribir comentario

Comentarios: 1
  • #1

    Diana (viernes, 19 abril 2019 20:38)

    Precioso y fuerte artículo querida amiga, eres muy fuerte y me has hecho reflexionar mucho. Gracias por compartir esa dura experiencia, interiorizarla y transmitir las maravillosas reflexiones y enseñanzas que te ha ido dejando!. Un abrazo fuerte!