Sí, No, Quizás - Mi diálogo interno

“Dime cómo te hablas a ti mismo y te diré cómo eres.”

 

Como te hablas, como te cuidas y como te respetas, dice mucho sobre quién eres y qué tipos de problemas tienes.

 

Bienvenido(a) a esta nueva reflexión que te invita a analizar, muchas veces por primera vez, el diálogo interno que todos tenemos. 

 

Normalmente, estamos más preocupados con la comunicación externa que con la interna. Nos preocupa más lo que pasa fuera para poder opinar y juzgar, que con el modo en que nos hablamos a nosotros mismos. 

Ser conscientes de la existencia de nuestro diálogo interno, nos facilita a la hora de comprender nuestra manera de vivir diferentes situaciones y además, ayudan a impulsar actitudes que estén a nuestro favor. 

 

Es muy común, durante el periodo que estamos con la consciencia dormida (desactivada), convertirnos en nuestro propio adversario o aún peor, nuestro gran obstáculo. 

El despertar de la consciencia nos permite conocer y fluir con el diálogo interno, alineándonos con los objetivos y logrando todo lo que queremos. 

 

El diálogo interno recorre un trayecto con muchos elementos y el principal de ellos es la emoción. La emoción está vinculada a experiencias vividas de manera negativa o positiva, fortalecida por las creencias y valores y manifestada exteriormente a través de los comportamientos y gestos. 

 

El escritor del best-seller “El juego interior del tenis”, W. Timothy Gallwey, uno de los padres del coaching moderno, identificó y demostró a través de muchas investigaciones que en este diálogo interno actúan dos “Yoes”, uno parece que da las ordenes y el otro las ejecuta. Mejorar la relación entre ellos es la clave para alcanzar una mejor concentración sin esfuerzo y a la vez estar en armonía entre el cuerpo y la mente. 

En otras palabras, el diálogo interno se da entre el Ego y la persona. Es el juicio frente a la sabiduría, es el miedo frente a la tranquilidad, es el odio frente al amor. 

Tal y como puedes imaginar, el diálogo entre estas dos “entidades” dentro de una persona puede ser explosivo. 

 

¿Cómo puedo oír mi diálogo interno?

 

El primer paso es identificar quién está hablando en cada momento.

 

El diálogo interno es el pensamiento hablante, con juicios, emoción, expectativas y otros. Todo eso ocurre en un entorno “preconsciente”, es decir, entre el inconsciente y el consciente.

 

¿Ya has escuchado alguna vez tus pensamientos?

 

Muchas veces me pasa que estoy en silencio, pero escucho mi diálogo interno, pensamientos hablantes con los que de manera consciente no interfiero en su conversación. Casi sin darme cuenta cuenta ya está ocurriendo un diálogo, o dependiendo de la situación es una discusión interna.

 

¿Cómo diferenciar los dos “Yoes”?

 

Es muy fácil, cuando te des cuenta del diálogo interno, solamente tienes que preguntarte: “¿Quién habla?”.

Esta pregunta automáticamente te traerá al momento presente y pondrás consciencia al diálogo. Empezarás a oír claramente el contenido de este y consecuentemente identificarás quién es el ego y quién es tu esencia, tu verdadero Yo. 

 

El ego se caracteriza por el juicio, por querer siempre el protagonismo, la aceptación de las demás personas, por querer tener la razón y justificar todo.

Tu verdadero Yo se caracteriza por la tranquilidad, por la sensatez, por el amor propio, por elegir ser feliz, por querer el bien estar y la armonía. 

 

Saber diferenciar entre ambos y hacer caso a lo que dice tu verdadero Yo, te permitirá siempre guiarte por lo que realmente quieres y deseas. 

 

El verdadero Yo también puede ser considerado nuestro propio cuerpo. El cuerpo es el mejor filtro y te dirá siempre cuando algo o alguien te proporciona bien o mal estar.  

 

Además de las emociones, el juicio, las expectativas y las experiencias anteriores, nuestro diálogo interno también es influido por la percepción que tenemos de la realidad. Independientemente de lo que ocurra y te haga sentir de determina manera, lo que sientes no tiene nada que ver con lo que sucede, sino cómo eso se relaciona con tu estado emocional interno. 

 

Si entiendes, sientes y ves más tristeza, posiblemente es porque así te sientes contigo mismo. 

Si comprendes, oyes y hablas más sobre temas relacionados con el miedo, quizás es porque así te sientes contigo mismo. 

Si percibes, sientes y escuchas más temas relacionados con la alegría, a lo mejor es porque así te sientes contigo mismo. 

 

Todo lo que percibimos alrededor de nuestra realidad, es solamente una pequeña interpretación muy personal sobre lo que está ocurriendo y su significado dependerá de cómo estamos emocionalmente. 

 

Un ejemplo bastante cercano a todos nosotros sobre esto es cuando estamos enamorados, nuestro estado emocional cambia y a la vez cambia nuestra energía, la manera de ver el mundo y vivir la vida. Eso no quiere decir que todos los problemas se hayan resuelto, sino que el estado emocional es tan favorable y motivador que la interpretación sobre la realidad gana otro significado. 

 

Cuida de tu diálogo interno. Eso depende 100% de ti.

 

Sé tu mejor amigo, tu mejor aliado.

 

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