¿Cuánto cuesta tu felicidad?

Una de las características más fuertes del comportamiento humano es poner etiquetas a todo y a todos. Hacer eso nos reduce mucho la posibilidad de conocer más a alguien o bien de dar una oportunidad a experimentar una situación determinada.

 

Pero, te voy a proponer una nueva manera de sacar partido a esa característica tan humana, de manera que podrás hacer un nuevo uso de ella, dejando de juzgar a todo y a todos y dando lugar a una profunda y transformadora reflexión.

 

Bienvenid@ a mi nuevo texto que te invita a reflexionar sobre el precio de tu felicidad y la crisis de valores que una persona puede vivir dentro de nuestra sociedad. 

 

Vamos a Jugar a las etiquetas de los precios.

Sí, ahora eres tú el dueño(a) de la máquina que pone precio a todas las cosas de la vida. 

No te preocupes que es un juego muy fácil.

Tu objetivo es poner un precio específico a ciertas situaciones que en la vida real no se compra (por lo menos directamente). 

 

Vamos a ello, contesta las preguntas: 

  • La Felicidad 
  1. ¿Cuánto vale tu felicidad? Atrévete, ponle un precio
  2. ¿Cuánto necesitas para sentirte feliz?
  3. Si pudieras comprar "la felicidad", ¿dónde crees que se vendería?
  4. Si te sobraras la felicidad, ¿a quién se la venderías? 
  • El Amor
  1.  ¿Qué precio tendría "el amor"?
  2. Si tuvieras que comprarlo, ¿cuánto estarías dispuesto(a) a pagar por el? 
  • La familia
  1. ¿Cuánto pagarías para tenerla cerca de ti? 
  2. ¿Qué precio tiene sentirte arropado por la familia? 
  3. ¿Qué precio tiene tu familia?  
  4. Si pudieras comprar un momento más con personas queridas que ya no están presentes, ¿cuánto pagarías por ello? 
  • La Paz
  1. ¿Cuánto pagarías por tenerla constantemente dentro de ti? 
  2. ¿Qué precio tiene un poco de paz? 
  3. ¿Por cuánto venderías al mundo un poco de paz? 
  • La Tranquilidad 
  1. ¿Cuánto pagarías por tener la certeza que cualquier decisión que tomes fuese la más acertada?
  • La Salud
  1. ¿Cuánto vale tu Salud?
  2. Si pudieras comprar más salud para ti o bien regalársela a alguien, ¿por cuánto dinero estarías dispuesto(a) a pagar por ella? 
  • Tu tiempo
  1. Si fueras tu empleador, ¿cuánto te pagarías por tu tiempo de vida dedicado al trabajo? 
  • La amistad 
  1. ¿Por cuánto dinero comprarías un amigo siempre disponible?
  2. ¿Cuánto vale tener a alguien de tu confianza?
  • Tu Libertad 
  1. ¿Cuánto vale ser libre y hacer lo que apetezca y en el momento quieras? 
  2. Entre la libertad y la seguridad, ¿qué costaría más caro tener en tus manos? 

Y así podría seguir hasta la saciedad, pero si has hecho este ejercicio, aunque sea mentalmente, podrás darte cuenta que no es posible poner valor monetario a todo, es casi imposible poner un precio exacto a todo eso.

Las respuestas más frecuentes serían: valor mucho, vale un dineral, no hay dinero que pague eso.....

 

Y aún sabiendo eso, el sistema en el que vivimos nos convence día tras día que , hay un valor para todo eso y a cambio, nos atrapa en mensajes y necesidades artificiales que nos hacen creer que la felicidad se puede comprar. 

 

Normalmente nos etiquetan todo con precios:

  • Nuestro tiempo de vida vale "X" por el trabajo que hacemos;
  • Nuestra Salud vale "X" por lo que usamos de la sanidad pública o el uso del seguro privado y medicaciones;
  • Nuestra felicidad vale "X" por tener una vivienda, unas vacaciones, un coche determinado;
  • Nuestra tranquilidad vale "X" por tener un determinado trabajo "seguro" y vivir en un determinado lugar que aparentemente es más seguro;
  • Nuestra posición dentro de la sociedad vale "X" por mantener un estatus económico determinado. 

Sentir eso es tan real como también ser conscientes de que eso es efímero, muy frágil.

No llega a ser mentira del todo porque si “nos han vendido la moto” de que el sistema en que vivimos es el más sano o bien el que nos merecemos, algo de todo eso tiene que ser creíble.

 

El hecho de que mucha gente poco a poco vaya descubriendo que hay muchas cosas en la vida que no se compran y que tener el dinero no puede ser la prioridad de una vida, sino la consecuencia de dedicarse a lo le guste, hace que la humanidad se dirija hacia un "despertar" lento pero muy profundo. 

 

Este despertar de la humanidad no se trata de revoluciones dentro y fuera de países y poblaciones. No se trata de crear nuevas guerras, nuevos enemigos y nuevos aliados. Se trata del despertar interno de cada persona. De ser conscientes de quiénes somos y que nuestro bien estar vale más que cualquier precio que existe en este planeta. 

 

Muchas veces no nos permitirmos vivir todo lo que nuestro corazón nos pide por sucumbir al miedo de vernos fuera del sistema que tanto nos machaca emocionalmente. De vernos en situaciones nuevas. 

 

El sistema, la sociedad, la educación, todo que moldea nuestro comportamiento, nos hace creer en un estado óptimo de bien estar o estatus social y así nos crean miedos que si no cumplimos con los patrones instaurados, estamos fuera de lo común y sufriremos por optar por caminos diferentes, por atender simplemente lo que queremos en cada momento.

 

Eres libre. Libérate de lo que crees importante y siente en tus propias carnes lo que realmente te hace feliz.  

 

No vendas tu libertad a cambio de una sensación de seguridad.

La vida desde su concepción es incierta. No pelees contra ella intentando controlarla y asegurándola en todos sus aspectos. 

 

Identifica aquello que no te hace feliz y permite soltarlo y dejarlo en el pasado. 

 

Se honesto(a) y coherente con todo lo que sientes.

Se responsable con tus voluntades y ganas de felicidad.

 

Emprende tu nuevo camino de libertad cambiando pequeñas actitudes y pensamientos que hoy en día no te aportan valor y felicidad. 

Lo que crees que son pequeñas actitudes, será la base de tú metamorfosis. 

 

Para eso, dedica unos minutos a hacer el ejercicio que te dije anteriormente de poner un precio a todo y luego contesta las preguntas a continuación: 

  • ¿Qué estarías dispuesto a renunciar para sentirte más feliz, más libre?
  • ¿Qué temes si haces lo que te hace feliz?
  • ¿Qué es lo peor que podría ocurrir?
  • Y si sale bien, ¿qué harías?
  • Los miedos que sientes, ¿vienen de experiencias anteriores ó solamente son probables de que ocurran? 

La mayoría de las veces tenemos más miedo de los éxito que de los fracasos.

Y ¿sabes por qué ocurre eso?

Porque si fracasas atiendes a una voz interior que ya te decía que algo iba a salir mal. Entonces es más coherente que pierdas. Lo lamentarás, sin embargo no te sorprenderás . Ahora bien, si ganas, si tienes éxito, romperás en mil pedazos la voz interior y eso te obligará a enfrentarte con tu propio EGO que no quería que te movieras o te arriesgaras. Al EGO le duele que reconozcas tus propios logros. 

 

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Y si te ha sido útil esta lectura y quieres investigar un poco más sobre este tema u otros, ponte en contacto conmigo para saber cómo puedo facilitarte el camino. 

 

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Comentarios: 2
  • #1

    Maria. (viernes, 21 junio 2019 14:23)

    Muy interesante.Texto que hace reflexionar

  • #2

    Diana (sábado, 13 julio 2019 12:33)

    Me gusta mucho ese punto de vista�