Conexiones y el “efecto espejo”

¿No te parece muy curioso nuestro "poder" de sentir lo que siente otra persona, o bien pensar en ella y de repente esta te manda un mensaje, te llama o más sorprendentemente, la encuentras por la calle? 

 

Ese tema está muy estudiado por la Psicología y han podido explicar ese fenómeno a través de investigaciones muy interesantes. 

 

En este nuevo texto, pretendo llevarte a una reflexión sobre esa “conexión” desde un enfoque físico y emocional, en aquellos momentos que llegas a sentir y en algunos casos a vivir lo que está sintiendo la otra persona. 

Aviso a navegantes: eso no es empatía, sino contagio emocional. 

Es en ese contagio emocional que se produce la versión más dañina del “efecto espejo” en la conexión interpersonal. Muchas veces sin darte cuenta asumes emocionalmente un problema que no es tuyo. 

 

¿Cuál es la diferencia entre empatía, contagio emocional y el “efecto espejo?

 

Seguramente conocerás el término empatía, que significa en el lenguaje cotidiano "ponerse en los zapatos del otro" y ese valor en el día a día puede confundirnos un poco. La empatía es entender con el corazón lo que el otro está sintiendo, pero sin conectar con su inquietud. Es muy importante para poder ayudar a una persona tener esta “distancia emocional”, conectar con ella desde la comprensión y no entrar emocionalmente en su problema.

La parte más compleja de este tema es que normalmente cuando alguien nos busca para pedirnos ayuda, consejos o solamente para desahogarse, da la casualidad muchas veces que sus problemas se parecen con los nuestros, o bien se asemejan a los actuales o bien a los que ya hemos superado. Así se conectan los problemas (miedos, temores, preocupaciones…) y tras la ayuda quizás sientas que:

  • no has conseguido ayudar como te hubiera gustado;
  • no te sientes bien y hasta el ritmo de tu respiración está cambiada;
  • “cargas un peso” extra que no es tuyo, fisicamente puedes sentirlo en tus hombros;
  • estás agotado(a), no tienes energía para nada

¿Crees que eso ocurre por casualidad? 

Bajo mi punto de vista yo diría que no. Todo y todos están en nuestro camino para ayudar a darnos cuenta de nuestras propias fortalezas y debilidades y superarlas. 

El punto clave es estar atentos(as) y saber diferenciar a través de nuestro propio juicio la empatía, el contagio emocional y el “efecto espejo”. 

 

Ya hemos comentado al principio del texto sobre qué es la empatía y el contagio emocional. 

El “efecto espejo” para que se entienda de una manera fácil, es la conexión de los problemas que dije anteriormente, con lo que puede ocurrir cuando alguien nos busca. 

 

El “efecto espejo” se llama así porque nos enseña a través del otro a nosotros mismos. Es como si el otro fuera nuestro propio espejo. 

Todo que expresamos, juzgamos, pensamos y sentimos no tiene nada que ver con el otro, sino con nosotros mismos, nuestras experiencias e interpretaciones personales sobre la vida. 

 

Todo aquello que se conecta contigo, es porque hay algo semejante en ambas partes.

 

Y, ¿hay algún problema con esa semejanza? En absoluto. 

 

¿Cómo puedes aprovechar del efecto espejo para tu crecimiento personal? 

Creo que es una gran oportunidad para que sientas en tu propio cuerpo y mente qué te fastidia realmente. Todo lo  que identifiques que te moleste, preocupe, provoque tristeza, miedo o cualquier otra emoción o pensamiento que no te guste, es una clara señal de qué podrías auto preguntarte/ auto investigarte, confirmando o no la existencia de algún tema pendiente que sigue ahí impidiéndote de alcanzar lo que deseas. 

 

Así que te animo a observar lo que pasa con tu cuerpo y mente después de un contacto interpersonal. Estoy segura que te vas a sorprender. 

No se trata de buscar lo que te hace sentir el dolor, se trata de liberarte de las trabas que no te ayudan a evolucionar en la vida. Estos bloqueos pueden venir del momento actual o bien del pasado que aún sigues arrastrando.

 

¿Como ayudar al otro sin contagiarse por su emoción? 

Para mí ese es un punto vital a la hora de ayudar a alguien. 

Estar inmune al 100% de ese contagio, bajo mi punto de vista es algo muy difícil y hasta idílico. Somos seres humanos y es natural envolverse emocionalmente con otra persona, sobre todo cuando hay sufrimiento.

Yo cuando noto que estoy contagiándome, lo único que hago es seguir escuchando a la persona y respirar hondo. Así permito a la vez que la persona se exprese y yo, a través de la respiración, suelto la emoción del otro que hizo contagiarme y la mía.

A través de esa manera de acompañar y comprender el otro, facilitarás que la persona tome consciencia de sus problemas y por otro lado te permitirás a liberar los tuyos. 

 

Respirar, respirar y respirar.

 

Quién te iba a decir que fuera tan simple, ¿verdad?

 

Si te ha sido útil esta lectura y sientes que es un buen momento para plantearte una evolución personal, ponte en contacto conmigo para saber cómo puedo ayudarte. 

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Comentarios: 1
  • #1

    Patricia (lunes, 21 mayo 2018 20:54)

    Qué interesante Fernanda, es increíble como podemos conectar unos con otros y poder ayudarnos y a la vez que nos sirva para autoconocernos. Un abrazo